Ahí estaba un umbral oscuro por donde los deseos carnales fluían a expensas de los hombres, entraban y salían a su antojo, empapelandolo todo con desperdicios.Aun siendo de día la noche tendía su mano en aquellos vértices escabrosos.
observe.....mujeres de tacones, toc toc, golpean el suelo, el cielo de luto les abre la puerta , las vuelve de plástico, desnudándolas de a poco, las aprisiona en su seno, bañándolas con arapos sucios, de ahí la música y los movimientos de perro que sucumben en las caderas, el alma huye de cuerpo renegando actos impuros, haciéndose sorda, ciega y muda, vomitando sobre el cuerpo maldiciones de conciencia.se oyen gritos de lucha interna , nadie las oye por eso dejan sus doloridos llantos y se disfrazan de sonrisas...
toc toc, el cliente... las muñequitas se apilan, el las escoje y navega entre sus curvas descubiertas para ahogarse en alcoholes, intoxicandose de sensualidades fingidas.
el abismo es profundo, nadie rescata a aquellas muñecas rotas, se burlan en sus caras, las mastican por aburrimiento, por una soledad ociosa que se encarna en el cuerpo de cada lobo estepario.
la viuda llora, toma sus muñequitas de papel, las viste y las desviste a su antojo, sin importar desgarrarlas en su juego. no importa ya no les duele, ya no sienten nada, lo tienen ya todo adormecido, anestesiado por amores inexistentes, por penurias incurables.
el cliente delante. su boca sin dientes demanda un beso, ya no duele, ya no duele, la quijada se aprieta, los ojos se cierran, se dejan caer
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